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Regalos para nuestros familiares esta Navidad

Estas fiestas navideñas serán unas celebraciones diferentes, donde las dudas e incertidumbres que nos han acosado este año todavía no se han disipado, pero que vemos  en nuestro horizonte rayos de esperanza. Aunque no podamos reunirnos como otros años, toda la familia, sí es importante mantener las tradiciones y vivir estos momentos con alegría, sobre todo, si alguno de nuestros familiares empieza a tener algún deterioro cognitivo o ya está diagnosticado de Alzheimer u otra enfermedad neurodegenerativa. En este documento queremos compartir un artículo elaborado por la Fundación Pascual Maragall a propósito de estas fechas.

Es recomendable mantener las tradiciones y hacer partícipes de ellas a la persona afectada. Por ejemplo, si Papa Noel o los Reyes Magos visitan nuestra casa, hay que tenerla siempre en cuenta, incluso aunque parezca que ya no es consciente de ello. Envolver el regalo de manera cuidada, trasladar la emoción de abrirlo, ayuda a mantener el vínculo de la persona afectada con su entorno.

Pero, ¿qué regalo es el más adecuada a una persona con deterioro cognitivo, sea Alzheimer u otro diferente? ¿Qué debo tener en cuenta a la hora de elegirlo?

No deben ser regalos especiales, unas zapatillas, una bata, un fulard o cualquier otro complemento, pueden ser adecuados. Pero tenemos que tener en cuenta las posibles dificultades que la persona afectada puede tener al usarlos. Por ejemplo, unas zapatillas, serán más fáciles de usar si no llevan cordones, pero sí velcro, potenciando su autonomía a la hora de vestirse. Si pensamos en un bolso, es importante que sea fácil de llevar y no le dificulte sus movimientos, sea ligero y que las cosas estén localizables.

Es importante que el regalo sea significativo, es decir, que tenga una vinculación emocional con sus recuerdos y vivencias o que se personalice según sus gustos, preferencias y aficiones. Regalos con fotografías, música  o una caja de bombones o galletas que le guste especialmente.

Otro aspecto a tener en cuenta, es que el regalo favorezca la estimulación cognitiva, siempre adaptada al grado de deterioro de la persona, y ajustada a las capacidades todavía preservadas.

Algunos ejemplos adaptados a los grados de deterioro cognitivo podrían ser:

Deterioro cognitivo leve. Si es aficionado a la lectura, un libro sobre un tema que le interese, pero que no tenga una trama demasiado compleja. Si le gusta la música, un disco o un reproductor de música de manejo sencillo, donde podamos incluirle música de su época, vinculada a sus recuerdos. También podemos regalarle una cámara de fotos sencilla, que le permita disfrutar de su hobby durante más tiempo, o materiales para pintar, hacer manualidades o útiles de costura.

Regalos vinculados al día a día, como un teléfono móvil de teclas grandes, de los que actualmente, hay muchos en el mercado, que potenciará su autonomía. Una tablet configurada por nosotros y que almacene apps que puedan ser de su interés y donde pueda ejercitar su mente y que puede potenciar su autoestima.

Juegos de mesa, que permiten estimular las capacidades cognitivas y         potencian el contacto social y la comunicación, teniendo en cuenta que las reglas sean sencillas y adaptadas a las capacidades de la persona.

Deterioro cognitivo moderado. No es conveniente insistir en actividades que la persona realiza ya con dificultad. Hay que tener en cuenta que en esta fase disminuye claramente la capacidad para utilizar aparatos nuevos o desconocidos.

Si optamos por un juego de mesa, un parchís o dominó pueden ser una buena opción. En ambos casos, entran en juego habilidades como la concentración y la atención, la percepción visual, habilidades de cálculo y la memoria de trabajo.

También son buenas opciones, objetos personalizados con fotografías familiares como tazas, marcos de foto, puzles sencillos… O un álbum de fotos que vayamos llenando con fotos familiares o con experiencias pasadas. O realizar una historia de vida con ellos, para ir recordando y poniendo en papel toda su vida.

Deterioro cognitivo severo. En fases avanzadas, hay que reducir el abanico a objetos basados en la estimulación sensorial, que la tranquilicen y le hagan sentir bien. Por ejemplo, el perfume o la colonia que ha utilizado siempre, la música vinculada con su vida, o una mantita de tacto agradable.

Un dibujo, una manualidad o una labor hecha y entregada por un nieto o algún ser querido difícilmente puede tener competencia. No hay que olvidar que, independientemente de lo que decidamos regalarle, lo que va a convertir el regalo en algo significativo es la calidez y el cariño con que se haga.

Desde AsisHogar queremos aprovechar

          para desearte