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FALSAS CONCEPCIONES SOBRE LA VEJEZ Y LA SALUD

 

 

Muchas personas, incluso dentro de las propias personas mayores, tenemos conceptos erróneos sobre cómo son, cómo viven, cómo se sienten y cómo piensan los y las mayores de este país. Existen mitos, prejuicios y vulgaridades muy corrientes animadas por malos entendidos y situaciones comunes y que tiene como consecuencia una gran confusión entorno a la población de edad más madura.

 

Así, tanto para la gente común, como para profesionales que se dedican a la atención de este sector de edad se supone que la vejez, la ancianidad o la tercera edad, lleva consigo, necesariamente, enfermedad, incapacidad, deterioro intelectual, y otros muchos padecimientos físicos, psicológicos y sociales. Estos estereotipos pueden convertirse en profecías que se autocumplen.

 

Circulan concepciones falsas, quizá no todas sean desconocidas para la mayoría de nosotros, porque salud y enfermedad están asociados con la edad, pero ello solo significa que hay una probabilidad mayor de enfermar, no significa que vejez sea igual a enfermedad y, menos aún, que la causa de la enfermedad sea la edad. En términos generales las personas mayores encuestadas nos informan que el 70% tienen, según ellos mismos, una “buena o “muy buena” salud.

 

Y si estamos abordando el tema de la salud podríamos seguir diciendo claramente que la mayoría de las personas mayores de 65 años no están seniles (6%), ni tienen depresión (5% a 30% en instituciones). Hay enfermedades que sí incrementan su frecuencia con le edad, por ejemplo, demencias, diabetes, enfermedades osteoarticulares las cardiovasculares y el cáncer.

 

Las actividades de la vida diaria son importantes para el mantenimiento de la independencia. Una de cada diez personas entre 65 y 70 años, dos de cada diez entre 70 y 75 y cuatro de cada diez de más de 80 tienen dificultades en este sentido. Aparte nuestros órganos sensoriales van perdiendo calidad. La fuerza física disminuye también con la vejez, pero esto no impide que tres cuartas partes de estas personas tengan tan buena salud cono para llevar una vida normal.

 

La prevención es un punto clave en este colectivo. Bien es cierto que se envejece como se ha vivido, aunque todavía en edades avanzadas es posible tomar medidas para no sufrir determinados trastornos o mitigarlos. Por lo tanto, la mayor parte de los problemas durante le vejez se pueden prevenir adoptando unos adecuados estilos de vida. El ejercicio físico moderado se ha propuesto como factor de primer orden para la prevención. Con solo andar media hora casi todos los días es suficiente. Ayuda hasta para la mente, aunque si leemos con frecuencia, tenemos una vida social normal y una alimentación correcta no nos hace falta que practiquemos con juegos en video consolas para conservar nuestra psique.

 

“Poca cama, poco plato y mucha suela de zapato”.

 

Con frecuencia solemos pensar también (todos, incluso mayores) que a los/as mayores les resulta casi imposible aprender cosas nuevas. Es una falsedad demostrada por numerosos estudios y que se va confirmado por las personas que conviven o cuidan de mayores.

La plasticidad del cerebro no tiene límites, solo por daños cerebrales y muerte cerebral en caso de demencias y, aun así, el cerebro intenta compensar lo mejor que puede. En muchos casos las personas nos acogemos a pensamientos de imposibilidad de cambio por nuestra propia comodidad.
Conforme vamos cumpliendo años sí necesitamos más tiempo para aprender y somos más lentos que la gente joven, pero ello no significa que no aprendamos.
Ganamos en sabiduría y comprensión; podemos relativizar los problemas yreflexionar sobre ellos, tomando decisiones más acertadas. Lo que sí nos cuesta aprender es a dejar de hacer cosas que has estado haciendo toda la vida, adaptarse a esos cambios corporales y de salud.

 

Minusvaloramos las cuestiones sociales de los/as mayores. Creemos que al pasar los años vamos teniendo menos amigos y no es del todo cierto. Muchas personas encuentran oportunidades de conocer gente nueva para seguir relacionándose, a pesar de la pérdida de algún familiar o amigos. No se sienten infelices y se adaptan a estos cambios comentando que no sienten soledad.Viven, piensan, sienten, conocen, buscan, incluso en el tema sexual, donde pensamos que ya están agotadas todas las posibilidades.

 

Creemos que todas las personas mayores son muy semejantes entre sí. Bueno, han tenido experiencias a veces comunes, a veces no tanto. Pero ellos no piensan de los demás así, porque ven a sus hijos e hijas y no piensan que sean semejantes entre ellos, de hecho son muy diferentes entre sí. Por no hablar de sus nietos.
Cada persona ha tenido y tiene una trayectoria personal diferente que nos hace únicos y únicas. Pensar que todos los niños son iguales, o que todas las mujeres son iguales, o que todos los de un determinado país son iguales solo nos haría ser inflexibles e intolerantes.

 

La sociedad, y en ella estamos todos y todas, tiene que dar un paso adelante y darse cuenta del papel que le toca jugar con respecto a los mayores. Debemos estar muy atentos al modo en que determinados colectivos discriminan, prejuician o se tornan intolerantes con unas personas que han estado trabajando toda una vida para hacer de esta sociedad lo que es, con los logros que tenemos, y que con actitudes discriminatorias podemos perder.

 

El envejecimiento humano es el resultado de una compleja interacción entre distintos aspectos bio-psico-sociales y tenemos derecho  a disfrutar de un “envejecimiento óptimo”. Nos derivaríamos así a una vejez con éxito que supone a su vez capacidad de adaptación, plenitud de autonomía y bienestar personal.

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