Los pacientes encamados conviven con diferentes circunstancias: se trata de pacientes en los que se reúnen las consecuencias propias de su enfermedad y las provocadas por su encamamiento y/o inmovilidad, ya sea temporal o definitiva. Además, se trata de unos pacientes altamente dependientes de sus cuidadores.

Estos pacientes sufren pérdida de masa muscular, contracturas, rigidez articular y problemas de circulación. La Fisioterapia ayuda a prevenir y paliar todos estos aspectos con movilizaciones activas y pasivas y con la educación en cambios posturales, que previenen la aparición de úlceras de presión. También es habitual que se produzca un acumulo de secreciones que puede derivar en problemas respiratorios. Con la aplicación de técnicas respiratorias de fisioterapia también pueden ser prevenidas y/o paliadas.

La inmovilidad prolongada tiene repercusiones en casi todo el organismo de los pacientes encamados:

  • Sistema Musculo-esquelético: pérdida de masa muscular, rigidez articular, los huesos se vuelven más débiles y frágiles, por ello aumenta el riesgo de tener fracturas.
  • Sistema Cardiovascular: se enlentece la circulación, los vasos sanguíneos pierden su elasticidad, lo que puede ocasionar problemas de circulación.
  • Sistema Respiratorio: deterioro en la ventilación pulmonar, aumenta la retención de secreciones y con ello la posibilidad de sufrir infecciones respiratorias.
  • Sistema Urinario: incontinencia urinaria que si no se gestiona bien puede provocar infecciones y/o alteraciones cutáneas.
  • Sistema Digestivo: pérdida del apetito, aumento del reflujo gastroesofágio, esto puede desencadenar en digestiones pesadas o ardor de estómago. Además, la formación del bolo fecal se enlentece, pudiendo llegar a provocar estreñimiento crónico
  • Piel: úlceras por presión.

 

Recomendaciones para el paciente encamado:

  • Usar un colchón/cojín anti-escaras, que ayude a distribuir las presiones sobre la superficie del cuerpo y superficies óseas, como codos, talones, rodillas y la región sacra.
  • Utilizar almohadas para conseguir alineación corporal correcta y mantener la posición deseada.
  • Realizar cambios posturales, mover al paciente cada 2-3 horas. Realizar estos cambios es indispensable para prevenir las escaras.
  • Ejercicios activos (en la medida de lo posible) y/o movilizaciones pasivas, ayudan a prevenir la atrofia muscular, rigidez articular y trombosis venosa.
  • Es importante la alimentación y realizar una correcta hidratación.
  • La Fisioterapia Respiratoria ayuda a evitar patologías respiratorias y mejorar el acumulo de secreciones.
  • Hay que mantener la piel hidratada utilizando cremas especialmente en las áreas de presión, ser cuidadoso con la higiene del paciente y secar bien la piel.

A la hora de mover al paciente:

  • Utilizar las sábanas para mover al enfermo en la cama.
  • No tirar del cuello ni de los brazos, siempre sujetar del hombro y de la cadera al paciente para evitar lesiones.
  • Acudir a un fisioterapeuta o auxiliar para que nos aconseje la mejor manera de realizar los cambios posturales y transferencias.

 

Fisioterapia en pacientes encamados:

La fisioterapia permite alargar la autonomía personal de este tipo de pacientes, el fisioterapeuta seguirá una pauta de tratamiento y realizará un seguimiento de la evolución del paciente, con valoraciones continuas que permitan modificar la intensidad y frecuencia del tratamiento para adaptarlo al estado del paciente.

Los ámbitos de actuación de la fisioterapia en pacientes encamados son muy amplios y se exponen a continuación

  1. Ejercicios activos, dirigidos o pasivos (dependiendo de las capacidades personales de cada paciente) para evitar o mejorar la atrofia muscular, rigidez articular y problemas circulatorios.
  2. Ejercicios respiratorios para mejorar la capacidad pulmonar y trabajar la musculatura respiratoria, y así evitar el acumulo de secreciones, y con ello sus complicaciones
  3. Tratamiento analgésico para paliar dolores articulares o contracturas musculares
  4. Educar a cuidadores en cambios posturales y transferencias de los pacientes.

 

 

María Dolores Sánchez Belmonte. Fisioterapeuta