Acompañamiento en la última etapa de la vida

“La muerte es parte de la vida. No hagamos un tabú de ello”

Pedro E. Gil. Psico-Gerontólogo

En el acompañamiento al enfermo/a que padece una enfermedad crónica, y sin esperanzas de curación, juega un papel importante el lugar donde la persona enferma desea que se lleve a cabo la fase final de la enfermedad.

El deseo de permanecer en el entorno propio de cada uno/a es común a todo ser humano y se acrecienta, aún más, cuando la enfermedad y la vejez se apropian de la persona. Un ambiente o contexto extraño, con personas también extrañas, podría generar angustia y crear un sentimiento de aislamiento en las personas mayores.

En este documento procuraremos dar una serie de orientaciones para las familias que se encuentran en esa situación difícil, como es la inminencia de la muerte de un ser querido en los próximos meses o semanas. Concretaremos todo desde un enfoque vinculado al domicilio.

La muerte en el domicilio no solo es posible, también deseable para muchas personas, pues aporta innumerables beneficios y contribuye a un claro enriquecimiento tanto del enfermo/a como de quienes están a su lado. Es una opción activa, positiva, que no se improvisa.

Se puede ser austero desde el uso de recursos técnicos y sanitarios, sin renunciar a nada válido, pero sin caer en la fiebre del experimentalismo ni dejarse llevar por el pánico.

Las VENTAJAS que tiene el estar en domicilio las  dividiremos en 3:

  1. PARA EL ENFERMO/A:
  • No vive la separación de su familia ni de las personas que están cerca.
  • Trato personalizado e individualizado, marcando su propio ritmo de vida.
  • Se mantiene y apoya la autonomía y la toma de decisiones. Facilita una elevada autoestima y el sentimiento de valía.
  • Entorno familiar organizado en función de sus costumbres, manteniendo planes y proyectos familiares.
  • Intimidad que favorece expresiones emocionales como ternura, cariño, etc.
  1. PARA LA FAMILIA:
  • Se fomenta el sentimiento de utilidad y se evita el de culpabilidad.
  • Es posible preparar individualmente el momento de la muerte.
  • Mayor flexibilidad en horarios (atenciones, visitas, etc.).
  • Facilita el proceso de duelo disminuyendo el riesgo de duelo patológico.
  • Elimina riesgos de estancias en hospitales (infecciones, desconexión con familia, con la sociedad….).
  1. PARA LOS/AS PROFESIONALES:
  • Se favorece la cercanía, la relación humana.
  • Se potencia el trabajo interdisciplinar, lo cual protege del síndrome del “quemazón” (Burnout).
  • Se utilizan mejor los recursos socio-sanitarios.
  • Hay facilidad para mantener las redes de solidaridad, o incluso para crear nuevas redes.
  • Mejora de la calidad asistencial y de la percepción de esa mejora por parte del enfermo/a y familia.

Con todo esto, la atención domiciliaria deben marcarse en estos/as pacientes una serie de OBJETIVOS:

  1. Coordinar y asesorar, en el área socio-sanitaria, planificando, en sintonía con los facultativos médicos, los cuidados del enfermo/a.
  2. Unificación de criterios y protocolos de actuación.
  3. Controlar los síntomas del paciente, estando alerta ante cualquier cambio en su estado de salud.
  4. Tranquilizar, dar seguridad y confianza a la familia, con la sensación de un trabajo bien hecho, adaptado al enfermo/a y a las costumbres y hábitos del domicilio.
  5. Acompañar en los momentos difíciles a la familia y al enfermo/a.

 

Pedro E. Gil. Psicólogo Gerontólogo, Gerente de AsisHogar

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