Acompañamiento en la última etapa de la vida II

“A cada persona le rodean unas circunstancias diferentes. Hay que tenerlo presente.

Pedro E. Gil. Psico-Gerontólogo

Es posible que en el domicilio, siendo un entorno ideal, podamos encontrar DIFICULTADES que haya que resolver:

  1. RELACIONADOS CON EL ENFERMO/A:
  • Puede sentirse como una “carga” para su familia. Además, hay pacientes que necesitan el ambiente hospitalario porque les ofrece seguridad y protección.
  • El enfermo/a mantiene la esperanza en un tratamiento y piensa que eso solo es posible en el hospital.
  • Hay algunos síntomas que no pueden tratarse en el domicilio o no hay la adecuada cualificación técnica y/o sanitaria de los familiares.
  • Son necesarios tratamientos específicos que no pueden aplicarse en el domicilio.
  1. RELACIONADOS CON LA FAMILIA:
  • La responsabilidad que contraen los familiares en esos cuidados, soledad de cuidador principal, incapacidad de soportar ciertos síntomas mal controlados…
  • Problemática familiar latente que dificulta un cuidado correcto y crea un ambiente poco idóneo.
  • Imposibilidad de conciliar la vida familiar y laboral.
  • La familia o el círculo de amigos no puede atender adecuadamente al enfermo/a.
  • Nadie quiere asumir la asistencia. Sentimiento de impotencia.
  • Sobrecarga financiera.
  1. RELACIONADOS CON LOS/AS PROFESIONALES:
  • Dificultad para realizar algunas tareas básicas: alimentación e hidratación, cambios posturales, cambios de pañal, medicaciones complicadas, etc.
  • Dificultades para comunicarse con el/a paciente y para controlar determinados síntomas.
  • Soporte inadecuado en la familia.
  • Dificultad de gestionar el tiempo demandado por la familia.
  1. RELACIONADOS CON EL ENTORNO:
  • Las condiciones de vida ya no responden a las necesidades del enfermo/a.
  • Vivienda pequeña o mal adaptada.
  • Ausencia de ayudas sociales o subsidios.
  • Ausencia local de estructuras de cuidados y de paliativos a domicilio.

 

ASPECTOS A MEJORAR o que se han de que tener en cuenta:

  1. Debe existir confianza en el grupo de personas que atenderían a la persona, con eficacia y atención empática (escucha y presencia).
  2. Los cuidadores/as habituales se sienten muchas veces aislados, desamparados, y es importante que puedan beneficiarse de apoyo y de relevo momentáneos.
  3. Deben utilizarse todos los recursos disponibles de la ayuda a domicilio: apoyos, comida, ayuda doméstica, cama ortopédica, baño adaptado, etc.
  4. Integrar a parientes o amigos que puedan o quieran hacerse cargo de la asistencia al enfermo/a.
  5. Si los recursos lo permiten, y la persona lo desea, se pueden contratar apoyos puntuales o permanentes.
  6. El/a paciente sabe que, en un tiempo previsible, morirá. Pero tiene el deseo de hacerlo en casa.

 

Pedro E. Gil. Psicólogo Gerontólogo, Gerente de AsisHogar

 

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