Del último informe sobre las personas mayores en España publicado por el IMSERSO podemos extraer algunos  datos que nos ayudan a comprenderlos mejor.

La mayor parte de los mayores de 65 años, más del 40%, comparte la vivienda en exclusiva con la pareja. Siendo la séptima década de vida donde el porcentaje es más elevado, ya que casi la mitad de las personas de 70 a 74 años convive con su cónyuge exclusivamente. Después de esa edad, la probabilidad de envejecer junto a la pareja es mucho más elevada para ellos por la mayor supervivencia de la mujer, las viudas representan un 41% de las personas mayores de 65 años frente al 12% de viudos.

Aunque no podemos olvidarnos que más del veinte por ciento de nuestros mayores viven solos, tanto en las ciudades como en el entorno rural, el hecho de que no compartan su vivienda con hijos adultos y nietos no implica la ausencia de vínculos con ellos. La inmensa mayoría (casi el 85%) mantiene relación con familiares menores de 35 años con los que no convive y, el mismo porcentaje prácticamente, tiene relación con otros parientes como hermanos y cuñados. Sólo una sexta parte confiesa no relacionarse con su familia.

Mucho menos frecuente resulta el trato con jóvenes que no sean parientes, las relaciones intergeneracionales no están muy extendidas y el 85% de las relaciones sociales que los mayores tienen fuera del entorno familiar, lo son con personas mayores de 65 años.

Por lo tanto, las relaciones más frecuentes de las personas mayores son con familiares menores de 35 años, sean éstos hijos o nietos. Con ellos hablan por teléfono o cara a cara prácticamente todos los días un 60%, y el 90% como mínimo una o dos veces por semana. Aunque, otras actividades , como pasear, ir de compras, o realizar salidas de ocio como ir al cine o a algún espectáculo, son mucho menos frecuentes con ellos. Las personas mayores aducen la distancia que separa los domicilios de unos y otros, la falta de tiempo libre y la desigual apetencia generacional por estas actividades por parte de los más jóvenes. Como contrapartida, estas últimas actividades de paseo y ocio compartido sí que las realizan con sus familiares mayores de 65 años, como hermanos y cuñados.

Por otro lado, preguntando a los jóvenes de 18-24 años por sus abuelos, valoran muy positivamente la celebración de días especiales con ellos, como Navidad o cumpleaños; el escuchar historias sobre su familia contadas por ellos y el tiempo que sus abuelos se han dedicado a jugar con ellos. Además, más de un 60% de los jóvenes han pasado temporadas con sus abuelos, conviven o han llegado a convivir. Y el mismo porcentaje se ha beneficiado de la ayuda de sus abuelos en las tareas doméstica, económicamente o con los estudios. Los jóvenes valoran de sus abuelos especialmente el apoyo emocional que dan a la familia y el hecho de mantenerla unida.

Si les preguntamos a los mayores de 65 años, qué percepción tiene el resto de la familia de los abuelos, lo que destacan sobremanera es la ayuda económica que los abuelos prestan a sus seres queridos, es decir, sitúan los aspectos materiales por encima de los afectivos o los relacionales.

En términos generales, las personas mayores valoran de forma ciertamente positiva sus relaciones familiares. Valoran satisfactoriamente las relaciones con sus hermanos y hermanas, ya que sólo un 4% valora estas relaciones de manera poco o nada satisfactoria. Respecto a los hijos e hijas el grado de satisfacción relacional es plena, siendo contados los casos de quienes expresan escasa o nula satisfacción.

Pero el resultado más sorprendente del informe “Las personas mayores en España” editado por IMSERSO en el apartado de relaciones con sus familiares son las que tienen que ver con las relaciones con los nietos de los entrevistados ya que cerca del 70%  consideran la relación con ellos como totalmente satisfactoria  y ninguna persona mayor con nietos o nietas se declara  poco o nada satisfecha con ellos.

Fuente: Informe 2016. Las personas mayores en España. IMSERSO.